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Despertarse con un beso de mi chiquitina, no tiene precio! Hemos jugado, ido a comprar juntas y a la hora de comer mi padre nos ha venido a buscar, se llevaban a Paola a comer a su casa y yo me he quedado en el hospital para mi primera sesión de radio.

Pero………….. no ha sido posible, el aparato con el que dan la radio es muy preciso y necesita revisiones habitualmente. Y hoy ha sido uno de esos días, así que tras la consulta con la enfermera de radioterapia (un encanto por cierto) donde me ha explicado todo lo relacionado con los cuidados de la piel. He estado un rato en la sala de espera y finalmente ha salido la Radioncologa en persona (muy atenta la Dra. Ibañez siempre) a explicarme que lo dejábamos para el lunes.

Hablando luego con varias personas que han pasado por radioterapia, me han comentado que es algo habitual que se suelen perder sesiones, así que nada de hacer cálculos para no agobiarme, se acabaran cuando sean 25 y punto, que sino me conozco y empiezo a mirar el calendario, jeje.

Por la tarde hemos ido a recoger a Paola y a jugar en el parque un ratito, y a la vuelta………….. He traído mi coche! No lo conducía desde el ya tristemente celebre San Valentin. Ha estado genial venir en mi coche, aparcar en la puerta (aprovechando que es agosto, claro, jeje) y sentir que no necesito que me lleven.

Ir volviendo a tus rutinas después de tantos meses de desbarajuste es muy gratificante. Estoy todavía a la mitad del tratamiento, me queda toda la Radioterapia y la reconstrucción. Pero yo creo que esta nueva etapa no sera tan dura físicamente y podre depender menos de la ayuda que tanto he apreciado, sobre todo de mi madre que esta la pobre tan cansada como si le hubieran puesto a ella el tratamiento (mil gracias mama, sin ti no podría haberlo llevado tan bien) A ver que tal nos organizamos ahora que empieza el cole Paola y podemos ir volviendo paulatinamente a nuestra normalidad.

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