yogaHoy ha sido mi ultima clase de Yoga, y me ha dado mucha pena despedirme de ese grupo de mujeres que con tanto cariño me acogieron. Desde aqui muchas gracias! Siempre fue una de esas cosas que tenia pendiente, que quería probar pero nunca había tiempo.

Este año que el cáncer me ha hecho parar y tomármelo con calma, llego a mis manos un folleto de la obra social de IberCaja y estaba este curso de 3 meses, que me encajaba el horario, me lo pensé un poco porque el lugar estaba un poco lejos de mi casa pero al final decidí apuntarme por varias razones no casuales de esas que la vida te va llevando a ellas.

El día del accidente de trafico (La guinda del pastel), mi amiga Susana estaba en ese mismo sitio haciendo un curso y después de contarle mi diagnostico la deje allí en la puerta y de allí para casa y por el camino….aplastamiento de coche!

Y la otra razón fue que busque en Internet el nombre del profesor de yoga Diego y oh! casualidad……es tatuador y hace micropigmentaciones de areola mamaria! Coincidencia??? nooooooo, ya deje de creer en ellas.

Como ya os he nombrado en algún otro post, el Zoladex me provoco una menopausia brutal, que ademas de los dolores de huesos, sofocos, dolor de cabeza……. me dejo hecha polvo anímicamente, estos últimos meses los he pasado llorando, sensiblona, de mal humor……… vamos depresiva, tanto que el gine me dijo que si no toleraba el tratamiento tendría que tomar antidepresivos o retirarlo. Pero claro a mi dejarlo me da cargo de conciencia, dentro de unos años que le de por salir otro tumor por no aguantar el tratamiento después de todo lo pasado, no soy capaz de vivir con esa decisión. Así que pensé que el yoga podría ser una buena manera de cicatrizar mi alma.

Empece las clases y me gustó, aunque estar tanto rato concentrada en mi interior, me movía mucho por dentro y salía llorando todos los días, me metía en el coche y me hartaba de llorar, tanto que el primer día tuve que parar el coche porque no podía seguir conduciendo, luego como de todo se aprende, lloraba con la música a tope y el coche parado y luego limpia como nueva volvía a casa.

Con el grupo y con Diego he llorado tanto como cariño he recibido, en las ultimas clases ya no me pasaba y podía volver a casa en bici disfrutando del paseo. Y hoy que ha terminado el curso puedo decir que encontré justo lo que buscaba, reconciliar mi cuerpo con mi mente (Caracol equilibrista), aceptar mis limitaciones y no machacarme, dejar de ser auto-exigente y poder decir yo elijo yoga y paso de antidepresivos! Teikitisi!

Imagen de cabecera de besangha yoga

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